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Entrevista a Manuel Moretti

Manuel Moretti, líder del grupo platense, revela la oscura trama detrás de “Las Antenas”, su nuevo disco.

“Uno podría preguntarse: ¿Qué pasaría si el hombre comprobara que cada una de las reglas estuviera equivocada? ¿Si esas reglas suyas lo llevaran por entre zarzales y espinos, en tanto que los hombres que las desobedecieran caminaran felices sobre pétalos de rosas? ¿No se justificaría su abandono?”. Para las preguntas que se hacía el Marqués de Sade, faro de la obra de Rimbaud, quien a su vez fue el héroe poético de Manuel Moretti, el juninense, que transita su mitad de siglo, tuvo durante años una misma respuesta: el caos profundo, solitario y tóxico. Encontraba encantadores aquellos infiernos.
17-8-2016 Epu Estelares es una banda argentina de rock alternativo integrada por Manuel Moretti y Victor Bertamoni y Pali Silvera foto Gerardo Dell'Oro buenos aires musica banda estelares notas entrevistas reportajes.
Así, durante años, navegó a la deriva, sin llegar a naufragar. Hasta que descubrió que podía convertir ese vacío en poesía y melodía. Luego, el devenir de la vida lo salvó para siempre con un par de retoños que llamó Juana y Lola. Como las estrellas a la noche, se cubrió de éxito: musical y personal. Pero nada fue tan sencillo. Las Antenas, el disco que estrena el 27 de agosto en Museum, revisita todos sus momentos en canciones. De eso hablamos.

“Hay frases representativas en temas como Los Alerces, donde digo ‘Fuimos como hienas, matándonos, destruyéndonos’. A mí me dio una gran mano la paternidad, hace 10 años con Juana, la más grande, y hoy con mi mujer, Julia, y Lola, la más chiquita, que convirtieron mi vida en algo que no existía para mí: el universo de la familia. Eso me salvó de mí mismo. Siempre utilicé a las canciones para esto, después llegó el amor filial como una construcción que me corrió de la soledad”, arranca su reconstrucción Moretti.


    Pedro Irigoyen

“Uno podría preguntarse: ¿Qué pasaría si el hombre comprobara que cada una de las reglas estuviera equivocada? ¿Si esas reglas suyas lo llevaran por entre zarzales y espinos, en tanto que los hombres que las desobedecieran caminaran felices sobre pétalos de rosas? ¿No se justificaría su abandono?”. Para las preguntas que se hacía el Marqués de Sade, faro de la obra de Rimbaud, quien a su vez fue el héroe poético de Manuel Moretti, el juninense, que transita su mitad de siglo, tuvo durante años una misma respuesta: el caos profundo, solitario y tóxico. Encontraba encantadores aquellos infiernos.
17-8-2016 Epu Estelares es una banda argentina de rock alternativo integrada por Manuel Moretti y Victor Bertamoni y Pali Silvera foto Gerardo Dell'Oro buenos aires musica banda estelares notas entrevistas reportajes

17-8-2016 Epu Estelares es una banda argentina de rock alternativo integrada por Manuel Moretti y Victor Bertamoni y Pali Silvera foto Gerardo Dell'Oro buenos aires musica banda estelares notas entrevistas reportajes

Así, durante años, navegó a la deriva, sin llegar a naufragar. Hasta que descubrió que podía convertir ese vacío en poesía y melodía. Luego, el devenir de la vida lo salvó para siempre con un par de retoños que llamó Juana y Lola. Como las estrellas a la noche, se cubrió de éxito: musical y personal. Pero nada fue tan sencillo. Las Antenas, el disco que estrena el 27 de agosto en Museum, revisita todos sus momentos en canciones. De eso hablamos.

“Hay frases representativas en temas como Los Alerces, donde digo ‘Fuimos como hienas, matándonos, destruyéndonos’. A mí me dio una gran mano la paternidad, hace 10 años con Juana, la más grande, y hoy con mi mujer, Julia, y Lola, la más chiquita, que convirtieron mi vida en algo que no existía para mí: el universo de la familia. Eso me salvó de mí mismo. Siempre utilicé a las canciones para esto, después llegó el amor filial como una construcción que me corrió de la soledad”, arranca su reconstrucción Moretti.

Cantás: “Los lagartos mueren en familia”. Aunque sea una canción vieja, es bastante premonitoria...

Me va a costar esto... Es muy fuerte, pero ahí era un solitario del carajo. Todo el tiempo había anhelos. Es tan personal que me cuesta decirlo. He dicho muchas veces que tiene que ver con las adicciones, y eso ronda los lugares comunes. En mi caso la familia es un milagro. No tenía un solo conocimiento de lo que era una vida común, normal. Nada. No sé hacer un asado, cambiar una lamparita, no conocía las vacaciones...

El disco, por su intensidad, funciona casi como una sesión de terapia.

Hay momentos en que todos los días son iguales. Esa es una de las manifestaciones más graves de la adicción. Cuando nació Juana, yo me tomaba por noche, como media, dos cervezas, un tubo de vino, y tres o cuatro fernets. Me dormía vestido. Ojo, después tenía mi vida social, pero yo, por naturaleza, no estoy en la Tierra. Es mi forma de ser, estoy siempre como colgado. En ese tiempo, para mí todo era el mundo de la canción. Mi trabajo me salvó de la soledad. Luego, lo real: el amor filial y de pareja.


    Pedro Irigoyen

“Uno podría preguntarse: ¿Qué pasaría si el hombre comprobara que cada una de las reglas estuviera equivocada? ¿Si esas reglas suyas lo llevaran por entre zarzales y espinos, en tanto que los hombres que las desobedecieran caminaran felices sobre pétalos de rosas? ¿No se justificaría su abandono?”. Para las preguntas que se hacía el Marqués de Sade, faro de la obra de Rimbaud, quien a su vez fue el héroe poético de Manuel Moretti, el juninense, que transita su mitad de siglo, tuvo durante años una misma respuesta: el caos profundo, solitario y tóxico. Encontraba encantadores aquellos infiernos.
17-8-2016 Epu Estelares es una banda argentina de rock alternativo integrada por Manuel Moretti y Victor Bertamoni y Pali Silvera foto Gerardo Dell'Oro buenos aires musica banda estelares notas entrevistas reportajes

17-8-2016 Epu Estelares es una banda argentina de rock alternativo integrada por Manuel Moretti y Victor Bertamoni y Pali Silvera foto Gerardo Dell'Oro buenos aires musica banda estelares notas entrevistas reportajes

Así, durante años, navegó a la deriva, sin llegar a naufragar. Hasta que descubrió que podía convertir ese vacío en poesía y melodía. Luego, el devenir de la vida lo salvó para siempre con un par de retoños que llamó Juana y Lola. Como las estrellas a la noche, se cubrió de éxito: musical y personal. Pero nada fue tan sencillo. Las Antenas, el disco que estrena el 27 de agosto en Museum, revisita todos sus momentos en canciones. De eso hablamos.

“Hay frases representativas en temas como Los Alerces, donde digo ‘Fuimos como hienas, matándonos, destruyéndonos’. A mí me dio una gran mano la paternidad, hace 10 años con Juana, la más grande, y hoy con mi mujer, Julia, y Lola, la más chiquita, que convirtieron mi vida en algo que no existía para mí: el universo de la familia. Eso me salvó de mí mismo. Siempre utilicé a las canciones para esto, después llegó el amor filial como una construcción que me corrió de la soledad”, arranca su reconstrucción Moretti.

Cantás: “Los lagartos mueren en familia”. Aunque sea una canción vieja, es bastante premonitoria...

Me va a costar esto... Es muy fuerte, pero ahí era un solitario del carajo. Todo el tiempo había anhelos. Es tan personal que me cuesta decirlo. He dicho muchas veces que tiene que ver con las adicciones, y eso ronda los lugares comunes. En mi caso la familia es un milagro. No tenía un solo conocimiento de lo que era una vida común, normal. Nada. No sé hacer un asado, cambiar una lamparita, no conocía las vacaciones...

El disco, por su intensidad, funciona casi como una sesión de terapia.

Hay momentos en que todos los días son iguales. Esa es una de las manifestaciones más graves de la adicción. Cuando nació Juana, yo me tomaba por noche, como media, dos cervezas, un tubo de vino, y tres o cuatro fernets. Me dormía vestido. Ojo, después tenía mi vida social, pero yo, por naturaleza, no estoy en la Tierra. Es mi forma de ser, estoy siempre como colgado. En ese tiempo, para mí todo era el mundo de la canción. Mi trabajo me salvó de la soledad. Luego, lo real: el amor filial y de pareja.

¿Resolviste el origen de ese vacío?

Claro, son 20 años de terapia.

“Días oscuros tan necesarios, si no me hubiese hundido hoy no hablaría del amor”, cantabas en “Doce chicharras”. ¿Este sentimiento atraviesa tu obra desde siempre?

En este disco, la obra ronda, en un relevamiento personal casi psicoanalítico, el cómo impactó la soledad en mí, y mis problemas con la soledad. Le dije a mi terapeuta que creía que la soledad en mí era una adicción. “La soledad no existe como adicción”, me dijo. Pero yo, desde que tengo uso de razón, como todo tímido con un mundo interior muy fuerte, soy muy solitario por dentro, a pesar de estar rodeado de gente. “Le di mi vida a las canciones y no me arrepiento”, escribí. Una vez, Fabián Casas me preguntó qué hubiese sido de mí si salía mal lo de las canciones. ¡Era el horno, porque tenía 35 años y no comía! Tuve varias pulsiones de muerte, como picarme cuando me inyectaba droga. En reemplazo de eso me volví un alcohólico gravísimo. Siempre enojado. Luego, lo sano: el escritor de canciones. El oficio de exorcizar fantasmas. Este es un disco de revisión; de la banda y del compositor. Escribí: “Llevábamos la foto de la libertad, éramos jóvenes, atravesábamos el tiempo hacia ningún lugar. Fuimos salvajes también”. Ese “salvaje”, ya es mi amigo. Nos entendimos. No es nostalgia, es revisión. En Rimbaud contaba los años locos y lisérgicos de la facultad. Ya no salgo más de juerga, no me tomo un ácido. Pero recuerdo con mucha alegría a ese tipo. Me angustia la fiebre de aquellos tiempos. Pero soy yo.


    Pedro Irigoyen

“Uno podría preguntarse: ¿Qué pasaría si el hombre comprobara que cada una de las reglas estuviera equivocada? ¿Si esas reglas suyas lo llevaran por entre zarzales y espinos, en tanto que los hombres que las desobedecieran caminaran felices sobre pétalos de rosas? ¿No se justificaría su abandono?”. Para las preguntas que se hacía el Marqués de Sade, faro de la obra de Rimbaud, quien a su vez fue el héroe poético de Manuel Moretti, el juninense, que transita su mitad de siglo, tuvo durante años una misma respuesta: el caos profundo, solitario y tóxico. Encontraba encantadores aquellos infiernos.
17-8-2016 Epu Estelares es una banda argentina de rock alternativo integrada por Manuel Moretti y Victor Bertamoni y Pali Silvera foto Gerardo Dell'Oro buenos aires musica banda estelares notas entrevistas reportajes

17-8-2016 Epu Estelares es una banda argentina de rock alternativo integrada por Manuel Moretti y Victor Bertamoni y Pali Silvera foto Gerardo Dell'Oro buenos aires musica banda estelares notas entrevistas reportajes

Así, durante años, navegó a la deriva, sin llegar a naufragar. Hasta que descubrió que podía convertir ese vacío en poesía y melodía. Luego, el devenir de la vida lo salvó para siempre con un par de retoños que llamó Juana y Lola. Como las estrellas a la noche, se cubrió de éxito: musical y personal. Pero nada fue tan sencillo. Las Antenas, el disco que estrena el 27 de agosto en Museum, revisita todos sus momentos en canciones. De eso hablamos.

“Hay frases representativas en temas como Los Alerces, donde digo ‘Fuimos como hienas, matándonos, destruyéndonos’. A mí me dio una gran mano la paternidad, hace 10 años con Juana, la más grande, y hoy con mi mujer, Julia, y Lola, la más chiquita, que convirtieron mi vida en algo que no existía para mí: el universo de la familia. Eso me salvó de mí mismo. Siempre utilicé a las canciones para esto, después llegó el amor filial como una construcción que me corrió de la soledad”, arranca su reconstrucción Moretti.

Cantás: “Los lagartos mueren en familia”. Aunque sea una canción vieja, es bastante premonitoria...

Me va a costar esto... Es muy fuerte, pero ahí era un solitario del carajo. Todo el tiempo había anhelos. Es tan personal que me cuesta decirlo. He dicho muchas veces que tiene que ver con las adicciones, y eso ronda los lugares comunes. En mi caso la familia es un milagro. No tenía un solo conocimiento de lo que era una vida común, normal. Nada. No sé hacer un asado, cambiar una lamparita, no conocía las vacaciones...

El disco, por su intensidad, funciona casi como una sesión de terapia.

Hay momentos en que todos los días son iguales. Esa es una de las manifestaciones más graves de la adicción. Cuando nació Juana, yo me tomaba por noche, como media, dos cervezas, un tubo de vino, y tres o cuatro fernets. Me dormía vestido. Ojo, después tenía mi vida social, pero yo, por naturaleza, no estoy en la Tierra. Es mi forma de ser, estoy siempre como colgado. En ese tiempo, para mí todo era el mundo de la canción. Mi trabajo me salvó de la soledad. Luego, lo real: el amor filial y de pareja.

¿Resolviste el origen de ese vacío?

Claro, son 20 años de terapia.

“Días oscuros tan necesarios, si no me hubiese hundido hoy no hablaría del amor”, cantabas en “Doce chicharras”. ¿Este sentimiento atraviesa tu obra desde siempre?

En este disco, la obra ronda, en un relevamiento personal casi psicoanalítico, el cómo impactó la soledad en mí, y mis problemas con la soledad. Le dije a mi terapeuta que creía que la soledad en mí era una adicción. “La soledad no existe como adicción”, me dijo. Pero yo, desde que tengo uso de razón, como todo tímido con un mundo interior muy fuerte, soy muy solitario por dentro, a pesar de estar rodeado de gente. “Le di mi vida a las canciones y no me arrepiento”, escribí. Una vez, Fabián Casas me preguntó qué hubiese sido de mí si salía mal lo de las canciones. ¡Era el horno, porque tenía 35 años y no comía! Tuve varias pulsiones de muerte, como picarme cuando me inyectaba droga. En reemplazo de eso me volví un alcohólico gravísimo. Siempre enojado. Luego, lo sano: el escritor de canciones. El oficio de exorcizar fantasmas. Este es un disco de revisión; de la banda y del compositor. Escribí: “Llevábamos la foto de la libertad, éramos jóvenes, atravesábamos el tiempo hacia ningún lugar. Fuimos salvajes también”. Ese “salvaje”, ya es mi amigo. Nos entendimos. No es nostalgia, es revisión. En Rimbaud contaba los años locos y lisérgicos de la facultad. Ya no salgo más de juerga, no me tomo un ácido. Pero recuerdo con mucha alegría a ese tipo. Me angustia la fiebre de aquellos tiempos. Pero soy yo.

Estás acá sentado, te sobreviviste y lo convertiste en canciones. Eso no te convierte en ejemplo de nada, pero es un hecho concreto.

Creerse ejemplo es peligroso. Igual que tampoco vengo y te digo que la familia te salva. No, no, no. Yo soy dichoso con esto que me he encontrado. ¿Por qué? ¡Porque estaba hasta las bolas! Se lo debo a Estelares, que me permitió soltar una palabra que tenía atragantada acá (se ahorca), como la soledad que se te clava en la nuez...

¿Amor?

¡Claro! Eso son estos 20 años de Estelares y este disco, que es un regalo del tiempo. En líneas generales, yo escribo para el afiebrado. Para aquel que fui. Hoy, en lugar de darme con un caño, soy amigo. Con la paternidad todo fue paulatino. Pero no me permitía ver a mi hija borracho. Siempre fui un papá presente. Cuando me empezó a cerrar la música, el reconocimiento, llegó Juana, que nació en 2006. Ese año salió Sistema Nervioso Central. Un día escribí: “Solitario es aquel cuyo mundo interior es más grande que la realidad”. El amor, para mí, es separarme de querer más: falopa, lectura, soledad, onanismo, minas. Porque, extraordinariamente, estás relacionándote con tu tara. Mi primera canción fue Ardimos. Una etapa mala. Tenía 19 años, estaba fumando todo el tiempo, empezando a tomar ácido. Iba al Parakultural. Casi el final de la Primavera Alfonsinista. Rupturas familiares. Ese conflicto lo resolvieron la melodía y el verso.


    Pedro Irigoyen

“Uno podría preguntarse: ¿Qué pasaría si el hombre comprobara que cada una de las reglas estuviera equivocada? ¿Si esas reglas suyas lo llevaran por entre zarzales y espinos, en tanto que los hombres que las desobedecieran caminaran felices sobre pétalos de rosas? ¿No se justificaría su abandono?”. Para las preguntas que se hacía el Marqués de Sade, faro de la obra de Rimbaud, quien a su vez fue el héroe poético de Manuel Moretti, el juninense, que transita su mitad de siglo, tuvo durante años una misma respuesta: el caos profundo, solitario y tóxico. Encontraba encantadores aquellos infiernos.
17-8-2016 Epu Estelares es una banda argentina de rock alternativo integrada por Manuel Moretti y Victor Bertamoni y Pali Silvera foto Gerardo Dell'Oro buenos aires musica banda estelares notas entrevistas reportajes

17-8-2016 Epu Estelares es una banda argentina de rock alternativo integrada por Manuel Moretti y Victor Bertamoni y Pali Silvera foto Gerardo Dell'Oro buenos aires musica banda estelares notas entrevistas reportajes

Así, durante años, navegó a la deriva, sin llegar a naufragar. Hasta que descubrió que podía convertir ese vacío en poesía y melodía. Luego, el devenir de la vida lo salvó para siempre con un par de retoños que llamó Juana y Lola. Como las estrellas a la noche, se cubrió de éxito: musical y personal. Pero nada fue tan sencillo. Las Antenas, el disco que estrena el 27 de agosto en Museum, revisita todos sus momentos en canciones. De eso hablamos.

“Hay frases representativas en temas como Los Alerces, donde digo ‘Fuimos como hienas, matándonos, destruyéndonos’. A mí me dio una gran mano la paternidad, hace 10 años con Juana, la más grande, y hoy con mi mujer, Julia, y Lola, la más chiquita, que convirtieron mi vida en algo que no existía para mí: el universo de la familia. Eso me salvó de mí mismo. Siempre utilicé a las canciones para esto, después llegó el amor filial como una construcción que me corrió de la soledad”, arranca su reconstrucción Moretti.

Cantás: “Los lagartos mueren en familia”. Aunque sea una canción vieja, es bastante premonitoria...

Me va a costar esto... Es muy fuerte, pero ahí era un solitario del carajo. Todo el tiempo había anhelos. Es tan personal que me cuesta decirlo. He dicho muchas veces que tiene que ver con las adicciones, y eso ronda los lugares comunes. En mi caso la familia es un milagro. No tenía un solo conocimiento de lo que era una vida común, normal. Nada. No sé hacer un asado, cambiar una lamparita, no conocía las vacaciones...

El disco, por su intensidad, funciona casi como una sesión de terapia.

Hay momentos en que todos los días son iguales. Esa es una de las manifestaciones más graves de la adicción. Cuando nació Juana, yo me tomaba por noche, como media, dos cervezas, un tubo de vino, y tres o cuatro fernets. Me dormía vestido. Ojo, después tenía mi vida social, pero yo, por naturaleza, no estoy en la Tierra. Es mi forma de ser, estoy siempre como colgado. En ese tiempo, para mí todo era el mundo de la canción. Mi trabajo me salvó de la soledad. Luego, lo real: el amor filial y de pareja.

¿Resolviste el origen de ese vacío?

Claro, son 20 años de terapia.

“Días oscuros tan necesarios, si no me hubiese hundido hoy no hablaría del amor”, cantabas en “Doce chicharras”. ¿Este sentimiento atraviesa tu obra desde siempre?

En este disco, la obra ronda, en un relevamiento personal casi psicoanalítico, el cómo impactó la soledad en mí, y mis problemas con la soledad. Le dije a mi terapeuta que creía que la soledad en mí era una adicción. “La soledad no existe como adicción”, me dijo. Pero yo, desde que tengo uso de razón, como todo tímido con un mundo interior muy fuerte, soy muy solitario por dentro, a pesar de estar rodeado de gente. “Le di mi vida a las canciones y no me arrepiento”, escribí. Una vez, Fabián Casas me preguntó qué hubiese sido de mí si salía mal lo de las canciones. ¡Era el horno, porque tenía 35 años y no comía! Tuve varias pulsiones de muerte, como picarme cuando me inyectaba droga. En reemplazo de eso me volví un alcohólico gravísimo. Siempre enojado. Luego, lo sano: el escritor de canciones. El oficio de exorcizar fantasmas. Este es un disco de revisión; de la banda y del compositor. Escribí: “Llevábamos la foto de la libertad, éramos jóvenes, atravesábamos el tiempo hacia ningún lugar. Fuimos salvajes también”. Ese “salvaje”, ya es mi amigo. Nos entendimos. No es nostalgia, es revisión. En Rimbaud contaba los años locos y lisérgicos de la facultad. Ya no salgo más de juerga, no me tomo un ácido. Pero recuerdo con mucha alegría a ese tipo. Me angustia la fiebre de aquellos tiempos. Pero soy yo.

Estás acá sentado, te sobreviviste y lo convertiste en canciones. Eso no te convierte en ejemplo de nada, pero es un hecho concreto.

Creerse ejemplo es peligroso. Igual que tampoco vengo y te digo que la familia te salva. No, no, no. Yo soy dichoso con esto que me he encontrado. ¿Por qué? ¡Porque estaba hasta las bolas! Se lo debo a Estelares, que me permitió soltar una palabra que tenía atragantada acá (se ahorca), como la soledad que se te clava en la nuez...

¿Amor?

¡Claro! Eso son estos 20 años de Estelares y este disco, que es un regalo del tiempo. En líneas generales, yo escribo para el afiebrado. Para aquel que fui. Hoy, en lugar de darme con un caño, soy amigo. Con la paternidad todo fue paulatino. Pero no me permitía ver a mi hija borracho. Siempre fui un papá presente. Cuando me empezó a cerrar la música, el reconocimiento, llegó Juana, que nació en 2006. Ese año salió Sistema Nervioso Central. Un día escribí: “Solitario es aquel cuyo mundo interior es más grande que la realidad”. El amor, para mí, es separarme de querer más: falopa, lectura, soledad, onanismo, minas. Porque, extraordinariamente, estás relacionándote con tu tara. Mi primera canción fue Ardimos. Una etapa mala. Tenía 19 años, estaba fumando todo el tiempo, empezando a tomar ácido. Iba al Parakultural. Casi el final de la Primavera Alfonsinista. Rupturas familiares. Ese conflicto lo resolvieron la melodía y el verso.

¿Hay inquietudes políticas en tus canciones de amor?

Nunca fui partidista ni militante. Puede surgir, como en Mañana, escrita en 1991, donde canto: “Ahí van los hombres ciénaga, en sus súper jets, ellos venden moscas, venden muerte también”. Podría ser absolutamente actual. Yo terminé la secundaria cuando asume Alfonsín. Me eduqué en el silencio de la dictadura. Con lo no dicho. La negación. De ahí el descrédito, la pregunta sobre vos mismo y el otro.

¿Cómo te ves en el futuro?

Fui un escéptico. Ya no lo soy. Hay vida más allá de mis infiernos.



Estelares modelo 2016

“Cobraron vida viejos temas”

“El disco tiene varias cosas. Hay un relevamiento del repertorio de varias épocas de estos 20 años, que la banda consigue actualizar y eso es una grata sorpresa. Cobraron vida viejos temas como Mañana, que es del ‘91 y la tocábamos con Víctor (Bertamoni) en Peregrinos (su primera banda); Los lagartos mueren en familia, que es del ‘98 igual que Compro flores y Soledad. Después están las actuales. Se llama Las Antenas porque hay un relevamiento interno de haber sabido sortear la soledad como la dificultad de poder salir de mí. Está Juanchi Baleirón volviendo a laburar con nosotros, el sonido nuevo que encontramos en estos últimos cinco años con la formación nueva, con Eduardo Minervino, Guillermo Harrington y Javier Miranda, además de nosotros tres (él, Bertamoni y Pali Silvera). Nos dejó muy conformes, superó lo que esperábamos. Lo demás es más personal”, dice Moretti.


Cómo es "Las Antenas"

El mejor alumno del Oxford de la canción pop

Por Hernán Firpo

En efecto: Moretti lo hizo de nuevo y acá estás tarareando Es el amor, furioso hit del último disco de Estelares. Es un estribillo con destino de cancha, obra del rufián melancólico del rock nacional. Hubo un momento después de Sistema nervioso central (2006) en que el grupo decidió pasar de un pop sofisticado a la primera mañana de la AM. Dicho en términos de oportunidades, Estelares progresó: la crocancia de sus estribillo se convirtió en algo digno del mejor maestro pastelero. El ejemplo de Es el amor te lleva a imaginar un dueto con Palito Ortega, idea que se te representa con un ligero hormigueo en la piel, pero nada serio, claro.
En El costado izquierdo (2012), Moretti compuso el pegadizo Rimbaud. Eso no se logra con la arrogancia de un Spinetta en Artaud, sino con la posibilidad de que el nombre de un poeta maldito pueda ser articulado por el locutor de radio. Moretti logró que la rara virtud de que el autor de Una temporada en el Infierno sonara en los 40 Principales o fuera cortina de TN. Hablamos del talento de un hombre educado en el Oxford de la canción pop. En Las Antenas hay un tema donde canta ¿Quién no se ha besado en Mardel? (¡¡marche otro de Ramón y queso!!), está Los Alerces , que es muy lindo y muy Air Supply. Y de ahí en adelante empieza a dibujarse un Estelares más federal que también remite al pasado del grupo. Hablamos del último tramo del CD donde se mezcla Una noche en San Juan con Pueblo nuevo (instrumental) para llegar a la gema: Los lagartos mueren en familia, una de esas canciones que nos recuerdan al Moretti menos agobiado y más contemplativo de otros discos. Tal vez un Estelares menos deliberado. Los lagartos... podría haber estado en Amantes suicidas. Qué buen disco ése.

 

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